Los restos de Ángel, de 4 años, fueron velados en la Sala D de la Sociedad Cooperativa Popular Limitada en Avenida Canadá e inhumados este jueves en el Cementerio Oeste, en medio de muestras de dolor de la comunidad de Comodoro Rivadavia.
Los estudios realizados en el cuerpo del niño arrojaron un resultado que cambiaría por completo el hilo de la investigación. Según las primeras evaluaciones del personal forense, presentaba lesiones internas en la cabeza. Del mismo modo, se tomaron múltiples muestras patológicas que intentarán discernir los causales que llevaron primero al grave cuadro y luego, a su deceso en medio de un conflicto familiar.
La Brigada de Investigaciones efectuó una inspección ocular en la vivienda que ocupaban la madre del menor y su pareja, situada en la Extensión del barrio Máximo Abásolo.
No se conocieron detalles del procedimiento, que se habría efectuado sin la presencia de los moradores de la casa en la que Ángel había sido trasladado por una disposición de la Justicia.
Personal policial realizó una recorrida por el lugar, en el que vecinos habían denunciado a primera hora, la intención de quemar materiales y elementos que podrían ser parte del proceso de investigación.
También personal de la Policía debió intervenir en horas de la mañana, para que la madre pudiera retirarse del lugar tras un fuerte encontronazo con su expareja y con otros familiares que cuestionaron el comportamiento de la mujer que, tras dejar internado en terapia al niño, se retiró a su domicilio hasta ser anoticiada de su fallecimiento.
La mujer que abandonó al menor al año de vida siendo éste criado por su padre y su pareja, había emigrado a Córdoba. Pero a su regreso, reclamó la tenencia de Ángel ante el Juzgado de Familia quien lo restituyó con ella hace algunos meses a pesar de la negativa y la reacción del niño que quedara registrada en videos y fotos que hoy se viralizan en redes sociales, lamentando el triste desenlace y cuestionando duramente el comportamiento de quienes debían cuidarlo y asegurar su bienestar.
Se supo que el menor habría llegado casi sin vida al momento de ser asistido, aunque pese al avance de la investigación, no se estableció con precisión qué fue lo que ocurrió.
Marisol Núñez, amiga de la familia del padre, expresó la situación de Ángel, la negativa de vivir con su madre, en contra de lo determinado por la Justicia de Familia y cuestionó las condiciones en las que la víctima vivía. “Al nene lo mataron. El nene sufría violencia y no quería estar con su madre biológica”, denunció.
Según relató, existían advertencias que no habrían sido escuchadas por las instituciones correspondientes. “Mi amiga, pareja del padre, ya había llevado videos donde el nene no quería ir con ella, y también tiene audios donde el padrastro dice que el nene es un estorbo”, señaló. “En Defensoría nadie escuchó, nadie los recibió. ¿Cómo puede ser?”, expresó con indignación.
Además, describió la dinámica familiar y aseguró que el niño había sido criado por el entorno paterno desde pequeño. “Ella lo dejó cuando era bebé. El papá se hacía cargo, lo llevaba al jardín, pagaba niñeras. La mujer que lo crió es la verdadera mamá para él”, sostuvo.
La mujer también relató que existía una expectativa concreta de que el niño regresara al hogar donde se había criado. “Ya tenían todas sus cosas preparadas para cuando vuelva. Faltaba poco para una audiencia en Defensoría”, indicó. El fallecimiento, en ese contexto, profundizó el dolor y la bronca de la familia, que ahora exige respuestas urgentes.
Los allegados anunciaron que realizarán una movilización hacia la Defensoría ubicada sobre calle Sarmiento. “Queremos marchar para que nos den una respuesta. ¿Por qué permitieron la muerte?”, planteó Núñez, reflejando el reclamo que comienza a tomar fuerza en la comunidad.