El comienzo de mayo marca el pulso de una economía que no da tregua a los consumidores. Entre los servicios que registrarán subas significativas se encuentran las tarifas de gas y electricidad, las cuales experimentarán ajustes derivados de la quita de subsidios y la actualización de los costos de distribución. Esta situación se traduce en un impacto directo en las boletas residenciales que comenzarán a llegar con los nuevos valores.
En sintonía con estos ajustes, las empresas de medicina prepaga también aplicarán incrementos en sus cuotas, continuando con la tendencia de los meses previos tras la desregulación del sector. Asimismo, se espera un nuevo movimiento en los precios de los combustibles en todo el país, vinculado a la actualización de impuestos internos, lo que genera una presión adicional sobre los costos de transporte y logística.
Por otro lado, los alquileres bajo la ley anterior sufrirán una actualización anual récord, superando ampliamente los tres dígitos debido a la inflación acumulada. A esto se suman los incrementos previstos en servicios de telefonía e internet, completando un panorama complejo para el bolsillo de los ciudadanos que deberán reorganizar sus gastos para afrontar este nuevo esquema tarifario en múltiples sectores básicos de consumo.