Durante la recorrida del gobernador Ignacio Torres, los vecinos afectados rompieron el silencio para describir el calvario de vivir fuera de sus hogares y la ilusión que les genera ver el avance de los trabajos.
Juanita Pacheco todavía recuerda con precisión el inicio de la pesadilla: “Al principio fue difícil a las seis y cuarto, cuando se produjo el desplazamiento de la parte de arriba que estropeó las puertas de mis vecinas, la escalera y el pasamano”. La urgencia no dio tiempo a nada. “Nos sacaron con lo opuesto, yo ni mi documento había agarrado”, relató emocionada.
En la misma línea, Juan Pablo Muñoz graficó el impacto de estar fuera de casa por más de dos años. “Mis padres viven acá desde que se entregó la vivienda en el 82, yo nací y me crié acá. Separarnos como vecinos fue un dolor muy fuerte”, explicó, aunque hoy celebra que “se arregló la esperanza de que en unos meses vamos a volver”.
Para los vecinos, lo que marcó la diferencia fue la cercanía del mandatario provincial. Elsa Faulbaum no pudo ocultar sus lágrimas al hablar del encuentro: “Estoy llorando de alegría. El gobernador estuvo mucho tiempo dedicado a nosotros, nunca vi algo así. Es una persona joven, inteligente, que se fija en todos los detalles”.
Elsa relató un compromiso particular que la conmovió: su departamento fue invadido por palomas durante el tiempo de abandono, destruyendo muebles y electrodomésticos. “Él se acordó de lo que hablamos un día y le dijo a sus colaboradores: 'Ella es la señora que tiene el problema de las palomas'. Eso es porque nos tiene en cuenta, nos escuchó y nos abrió la puerta, fue hermoso”, destacó.
El hermano de Juan Pablo Muñoz también hizo hincapié en la salud emocional de sus padres, quienes se encontraban "tristes y deprimidos" por el desarraigo. “Estamos muy contentos con el gobernador que nos dio una pronta respuesta. No hay nada mejor que estar uno en su casa y ahora estamos felices”, concluyó.
M.G