El juez Fernando D’Alessandro, titular del Juzgado Nacional en lo Comercial N°7, dictó la sentencia de quiebra de la cadena Garbarino, poniendo fin a un proceso judicial de más de cuatro años. La resolución implica el cese inmediato de las actividades de la compañía y el inicio del remate de todos sus activos para intentar resarcir a los acreedores tras el colapso del concurso preventivo iniciado en 2021.
El colapso del proceso de salvataje
La decisión judicial se precipitó tras el agotamiento de las instancias legales previstas en la Ley de Concursos y Quiebras. El mecanismo de cramdown (salvataje), que representaba la última oportunidad para transferir la administración a nuevos inversores, concluyó sin resultados. Aunque la firma Vlinder mostró interés inicial, los plazos legales expiraron sin que se presentara una propuesta concreta de reestructuración de la millonaria deuda que arrastra la firma.
Activos a liquidar: de locales a marcas registradas
La sindicatura iniciará ahora el inventario de los bienes remanentes para su posterior liquidación. El proceso incluye:
Patrimonio Intangible: Las marcas Garbarino y Compumundo, que conservan valor simbólico y reconocimiento en el mercado digital.
Unidades Industriales: Las plantas Tecnosur y Digital Fueguina, radicadas en Tierra del Fuego, que actualmente se encuentran paralizadas.
Unidades de Negocio: Se integran a la liquidación los restos de la financiera Fiden y la unidad Garbarino Viajes, cuya quiebra ya había sido declarada el año pasado.
Crónica de una caída estrepitosa
Garbarino llegó a ser el líder indiscutido del sector, operando más de 200 sucursales y empleando a 4.500 personas en todo el país. Sin embargo, una crisis financiera que se extendió por seis años, sumada al impacto de la pandemia y gestiones fallidas, redujeron la estructura a apenas tres locales abiertos al momento de la sentencia.
En 2020, la cadena pasó a manos del empresario Carlos Rosales (titular del grupo Prof), quien no logró revertir la deriva financiera. En noviembre de 2021, la empresa ya había enviado 1.800 telegramas de despido, marcando el inicio del desmantelamiento final de la compañía que hoy llega a su cierre definitivo por orden de la Justicia.