El Taekwondo es mucho más que una disciplina de combate; es una herramienta de formación integral. Así lo define Romina Marihuan, Sabonim, 4to Dan, quien comenzó su camino en el año 2000, a los 16 años, y hoy continúa ligada a la Escuela Team Pérez, motivada por el modelo de enseñanza y el crecimiento personal que observa en los alumnos.
Una trayectoria de alcance internacional
A lo largo de sus 24 años de práctica, Marihuan ha cosechado numerosos logros, destacándose especialmente en dos competencias de alto nivel que marcaron su carrera:
Panamericano en Brasil: Obtuvo el tercer puesto, consolidándose en el podio continental.
Sudamericano en Buenos Aires: Logró el segundo puesto, reafirmando su nivel competitivo en la región.
Más allá de las medallas, la instructora pone el foco en el valor humano de la escuela: "Me encanta la forma de enseñanza, ver cómo crece la gente y todo lo que se llevan los chicos de las clases", comenta con entusiasmo.
Equilibrio físico y mental
Para Marihuan, el Taekwondo es una invitación a descubrir capacidades que muchas veces las personas no saben que poseen. Al recomendar la práctica, hace especial hincapié en que los beneficios trascienden el gimnasio.
"Acá van a encontrar muchas cosas que quizás no sabían que buscaban", asegura la Sabonim. Según su visión, la disciplina ofrece un combo fundamental:
Parte física: Desarrollo de la fuerza, flexibilidad y salud corporal.
Parte mental: Un entrenamiento clave para el control de las emociones, permitiendo a los practicantes trasladar esa templanza y equilibrio a los desafíos de la vida cotidiana.
"Yo les recomiendo a todos que empiecen practicando una clase, que lo prueben y lo intenten", concluye Marihuan, invitando a la comunidad de Esquel a sumarse a una actividad que fortalece el cuerpo y, fundamentalmente, el carácter.
M.G