Lo que hizo Franco Colapinto esta madrugada en Shanghai fue para ponerse de pie y aplaudir. Después de meses de renegar con un Alpine que no caminaba y de tener la suerte esquiva, el pilarense demostró por qué está en la máxima categoría: metió una carrera perfecta, con garra, inteligencia y mucho roce.
Una largada de otro planeta
Franco largó en el puesto 12, pero apenas se apagaron los semáforos, sacó a relucir su magia. En solo una vuelta, aprovechando los huecos y los problemas de los McLaren, saltó del 12° al 6° lugar. De repente, el sueño de los puntos estaba ahí nomás, al alcance de la mano.
Peleando rueda a rueda con las leyendas
La carrera se puso picante cuando entró el auto de seguridad. Mientras otros paraban en boxes, Franco estiró su permanencia en pista con gomas duras y llegó a ponerse segundo. Ahí fue donde se vio lo mejor: le sacó los codos y le aguantó los trapos a figuras de la talla de Lewis Hamilton, Charles Leclerc y George Russell. Los fanáticos que madrugaron en Argentina no podían creer lo que veían: el pibe de Pilar peleando mano a mano con los mejores del mundo.
Superando el "fuego amigo" y el drama final
Como si la carrera no fuera lo suficientemente difícil, tuvo que aparecer el suspenso. Tras su parada en boxes, Franco venía remontando con todo hasta que recibió un bombazo de atrás de su compañero de equipo, Esteban Ocon. El choque lo hizo hacer un trompo, pero Colapinto no se rindió, enderezó el auto y siguió acelerando como si nada hubiera pasado.
Sobre el final, la suerte que le faltó otras veces apareció: aprovechó una falla mecánica del multicampeón Max Verstappen y cruzó la meta en el 10° lugar.
Fin de la racha y desahogo
Hacía 17 meses que Franco no sumaba (la última vez había sido con Williams en EE.UU. 2024). Con este "poroto" y el sexto puesto de su compañero Gasly, el equipo Alpine se saca una mochila pesadísima y viaja a Japón con el ánimo por las nubes. ¡Grande, Franco!
M.G