La ciudad de Esquel celebró la inauguración de la Plaza del Cielo, un nuevo espacio público con impronta astronómica que ya comenzó a ser disfrutado por las familias. La secretaria de Espacios Verdes, Carolina Lemir, definió la jornada con entusiasmo: “Es una fiesta”.
La funcionaria remarcó que se trató de un proyecto colectivo: “Es un proyecto que trabajó gran parte de la Municipalidad en todas sus áreas, especialmente operativas, pero también la Subsecretaría de Cultura hizo un trabajo fantástico, Obras Públicas, Espacios Verdes, todo el equipo que se puso este proyecto como algo propio”. También destacó el acompañamiento de la UEPROMU, del intendente —“estuvo acá todos los días a la par en la obra”— y de referentes como Néstor Camino, a quien señaló como “el padre de esta plaza”.
Si bien aún restan detalles finales, gran parte del predio ya está habilitado. “Todavía falta terminar algunos trabajos puntuales, pero gran parte de la plaza ya está habilitada. Ver que los chicos disfrutan tanto estos juegos habla del valor que tienen”, expresó.
Lemir subrayó que no se trata solo de instalar juegos, sino de pensar espacios integrales y con identidad propia. “No es simplemente juego, no. ¿Qué consideramos nosotros un espacio verde de calidad? Es algo mucho más integral. ¿Qué tipo de juegos? ¿Qué hacen en esos juegos? ¿De qué manera juegan?”, planteó. En ese sentido, explicó que la propuesta se diseñó teniendo en cuenta las características de la infancia local, con fuerte vínculo con la naturaleza y la actividad física.
La Plaza del Cielo está vinculada conceptualmente a la astronomía y propone aprender jugando. “Como es una plaza que está vinculada fuertemente a la astronomía, porque su origen y su idea conceptual es esa, aprender sobre conceptos físicos de astronomía, era pensar qué juegos nos ayudan a entender muchos fenómenos físicos. Por eso está toda la cartelería”, detalló. El espacio contará además con dispositivos astronómicos y un reloj de sol que se instalará en los próximos días.
Finalmente, Lemir expresó su satisfacción y el deseo de replicar este tipo de iniciativas: “Ver que hoy es una fiesta y todos lo viven como una fiesta te hace soñar y querer más”. Y concluyó: “Tiene que haber, en pequeña o menor medida, espacios de calidad cercanos al vecino. A estos niños les cambia la vida tener un lugar así donde puedan jugar una vez, dos veces, tres veces por semana con los amigos del barrio o compartir con los padres. Es un montón”.
R.G.