Para Sergio Rodríguez, la vitivinicultura en el Chubut no es solo un negocio; es una misión colectiva que ha transformado el paisaje y la economía de la región. Durante el reciente encuentro de productores y referentes del turismo, el creador de Viñas de Nant y Fall dejó en claro que el crecimiento "vertiginoso" que vive el sector solo es sostenible si se mantiene un espíritu de unidad.
La filosofía del crecimiento conjunto
Rodríguez recordó que desde los inicios de Nant y Fall, la visión fue aperturista. “Es una experiencia que tiene un espíritu muy lindo, muy profundo, que es la de unificar a todos los productores vitivinícolas del Valle de Trevelin”, señaló. Para el pionero, el éxito aislado es una ilusión: “Eso no se logra desde emprendimientos individuales, por más éxito que tengan, sino que se logra con un trabajo en conjunto”.
En ese sentido, enfatizó que la apertura es el único camino hacia una sociedad armónica: “Desde el día uno dijimos que nos tiene que ir bien a todos, que se tienen que sumar nuevos emprendimientos, nuevas propuestas, porque es el único camino del crecimiento sano”.
Trevelin en números: Una realidad consolidada
Lo que hace unos años era un experimento, hoy es un polo productivo con respaldo legal y técnico. Rodríguez detalló la infraestructura que sostiene la IG (Indicación Geográfica) Trevelin:
17 viñedos activos: "Cuando contamos un viñedo, hablamos de la tecnología necesaria para que salgan adelante con éxito", aclaró.
6 etiquetas comerciales y 2 elaboradores adicionales.
11 proyectos enoturísticos: 6 abiertos al público y 5 en pleno montaje.
Sobre la importancia de la IG, el productor fue tajante: “Es el respaldo legal que da cuenta, no sólo de la calidad, sino también de la identidad... esta combinación de suelo, clima y cultura productiva hace que la identidad de nuestros vinos sea muy apreciada, no sólo en Argentina, sino en el mundo”.
El desafío del frío: Correr la frontera mundial
Uno de los puntos más técnicos y apasionantes de su discurso fue la explicación de cómo Trevelin se posicionó en el mapa global. “Corrimos la frontera sur del vino a nivel mundial. Una frontera que se corrió a base de tecnología, de genética vegetal y de mucho trabajo”, explicó.
Rodríguez marcó una diferencia fundamental con otras zonas: “Nosotros acá estamos desafiando al frío. Como dice nuestro eslogan, el frío no es una condición, sino que es nuestro desafío. Y es el mismo frío que, en definitiva, hizo que los vinos de Trevelin adquieran una calidad y una identidad únicas”.
Incluso reflexionó sobre la posibilidad del error con una humildad notable: “Si no hubiésemos logrado la maduración de la uva, tampoco hubiese sido un fracaso. Hubiésemos transitado un camino que hubiese dejado un antecedente para nuevas personas... hubiésemos dejado un buen punto de partida”.
La Vendimia para el pueblo
Finalmente, Sergio Rodríguez puso el foco en lo social. Reconoció que muchos vecinos de Trevelin miran los viñedos con cierta distancia o recelo, pensando que son lugares "exclusivos".
“Se van a llevar una sorpresa, porque el espíritu de quienes llevamos adelante el rumbo de cada emprendimiento es todo lo opuesto: es lograr que nuestros emprendimientos se inserten en la sociedad de Trevelin. No somos una isla, somos parte de una comunidad que elegimos vivir”, sentenció.
Por ello, anunció que tras la tradicional Expoferia de Semana Santa, se realizará la primera gran Fiesta de la Vendimia en el pueblo: “Una fiesta en común con la participación activa de todos los viñedos, abierta a la comunidad y destinada, sobre todo, al vecino de Trevelin”.