El domingo, cuando todo estaba listo para el inicio del partido entre Estudiantes Unidos y Chicago por la Primera División, el Bruno Tarrini de la ciudad de Bariloche fue escenario de una escena inesperada que sorprendió a los hinchas que aguardaban el pitazo inicial.
Antes de que la pelota comenzara a rodar, Gonzalo López, el número 9 del “Pincha”, se arrodilló en el centro del campo de juego y, con un ramo de flores en la mano, le propuso matrimonio a su novia, la mujer que lo acompaña en cada entrenamiento y en cada partido.
La imagen, cargada de emoción, desató una ovación inmediata. La tribuna respondió con aplausos y gritos de celebración, mientras la presidenta del club, Silvia Herrera, observaba la escena de cerca en el campo, acompañando un momento que ya quedó grabado en la historia de la institución.
Tras esa “jugada” fuera del libreto futbolístico, el equipo salió a la cancha con una energía especial. Motivado, intenso y con la garra habitual, Estudiantes Unidos desplegó todo su potencial y terminó firmando una goleada contundente: 8 a 0 frente a Chicago.
Como si el guion estuviera escrito, Gonzalo López también dejó su huella en el marcador. Convirtió uno de los goles de la tarde y la dedicatoria tuvo destinataria exclusiva: desde el campo, el festejo fue directo hacia la tribuna donde lo esperaba su futura esposa.
Desde el club resaltaron el significado de lo vivido: “El fútbol es pasión, es entrega y también es amor. Hay goles que se gritan. Y otros que se sienten para toda la vida”. Una tarde perfecta para el “Pincha”: victoria, espectáculo y una historia romántica que quedará en la memoria de todos los que estuvieron en el Bruno Tarrini.