Ramón de la Fuente es un artista que encontró en el metal de las monedas el lienzo perfecto para volcar su experiencia como dibujante y pintor. A través de su emprendimiento Tres Hojitas, se dedica a la creación de pendientes y piezas caladas a mano, una técnica que comparte espacio con el trabajo de su esposa, quien confecciona muñecos de tela y los tradicionales quitapenas. Aunque su formación proviene de las artes plásticas, lo que comenzó como un pasatiempo se transformó hace aproximadamente seis años en su actividad comercial regular. El impulso inicial surgió de un gesto familiar durante una Navidad en La Plata, cuando la falta de recursos lo llevó a regalar monedas personalizadas que dejaron a sus allegados impactados, dándole el empujón definitivo para lanzarse al mercado de las ferias.
A diferencia de otros artesanos que siguen los relieves originales del metal, Ramón interviene las piezas con diseños absolutamente originales, explotando un nicho poco explorado. Esta propuesta se convirtió desde el año 2020 en su única fuente de ingresos, tras decidir abandonar su etapa como empleado. Con los años de aporte jubilatorio ya cubiertos, Ramón optó por dejar de perseguir metas ajenas para dedicarse plenamente a su pasión, disfrutando de la libertad de gestionar su propio tiempo y talento sin las ataduras de la relación de dependencia.
Su filosofía de trabajo se basa en una exigencia estética innegociable. Para él, el secreto de un emprendimiento exitoso radica en no vender nunca algo que uno mismo no compraría. Sostiene que la obra debe hablar por sí sola a través de la precisión y el esmero en los detalles, logrando que el objeto se venda sin necesidad de grandes discursos. Esta dedicación total es lo que el público percibe y valora, una herencia de su etapa anterior en la hotelería, donde aprendió que cualquier tarea, por simple que parezca, es fundamental si se realiza con el espíritu correcto.
Actualmente, el contacto con el público se centraliza exclusivamente a través de su cuenta de Instagram, @treshojitas, un canal que le permite organizar las consultas sin interrumpir la concentración que demanda su taller. Ramón invita a la comunidad a valorar los espacios de feria, destacando que en un mundo industrializado, la gente busca objetos con sentido y que tengan alma. Para él, cada evento es una oportunidad única para encontrarse con la calidad del trabajo manual y el esfuerzo de los artesanos que, como él, ponen el corazón en cada pieza que entregan.
E.B.W.