Una jornada de extremo nerviosismo y tensión se vive este miércoles frente al Congreso de la Nación. En el marco del tratamiento de la reforma laboral en la Cámara Alta, diversas organizaciones sociales, sindicatos y columnas de la CGT se movilizaron en rechazo al proyecto, lo que derivó en graves disturbios y la aplicación del protocolo antipiquetes por parte de las fuerzas federales.
Enfrentamientos y represión
La escalada de violencia comenzó en horas de la tarde sobre la Avenida Entre Ríos y la Plaza Congreso. Un grupo de manifestantes inició el lanzamiento de piedras, palos y botellas de vidrio contra el vallado de seguridad. La situación se agravó cuando aparecieron bombas molotov, lo que obligó a la intervención directa de la Policía Federal y Gendarmería.
Las fuerzas de seguridad respondieron utilizando gas lacrimógeno y camiones hidrantes para disipar a las columnas más radicalizadas, que incluso llegaron a romper las veredas de las calles aledañas para obtener proyectiles. Tras el avance policial, varias columnas de manifestantes retrocedieron en sentido hacia la Avenida 9 de Julio.
Saldo de los disturbios
Hasta el momento, el parte oficial confirma que tres integrantes de la Policía Federal resultaron heridos con diversos traumatismos. Por otro lado, dos manifestantes permanecen detenidos a disposición de la justicia tras ser identificados en los focos de conflicto.
El Gobierno nacional montó un megaoperativo de seguridad desde las primeras horas del día, previendo una movilización masiva. A pesar de los incidentes, las centrales obreras mantienen la convocatoria para un acto central de la CGT previsto para las 17 horas.
El debate puertas adentro
Mientras el conflicto escala en las calles, la Casa Rosada confía en que las negociaciones previas con los gobernadores permitan obtener los votos necesarios para la media sanción. El proyecto, calificado por los sectores en protesta como una "precarización laboral", es el eje central de la agenda legislativa del oficialismo para esta jornada.