El Ministerio Público Fiscal confirmó que Jonathan Chacano, un albañil en situación de calle de 34 años que se suicidó al día siguiente del ataque, fue el autor material de la agresión que provocó la muerte de Valeria Schwab. La definición llegó tras los resultados de ADN.
Los estudios permitieron establecer de manera científica que hubo un solo agresor y que no existió participación de terceras personas en el hecho. María Laura Blanco, funcionaria del Ministerio Público explicó que “recién hoy estamos en condiciones de poder dar conclusiones serias respecto del caso”, debido a que fue necesario esperar los estudios genéticos y consolidar toda la evidencia. Subrayó también que se trató de “una investigación compleja dadas las circunstancias del lugar donde ocurrió, la vía pública y autores desconocidos”, lo que obligó a avanzar con prudencia para evitar errores y preservar la solidez de la investigación.
La fiscalía precisó que se encontró ADN de Chacano en las uñas de Valeria, así como material genético compatible en la zona genital, identificado en los hisopados realizados durante la autopsia. A esto se suma que, en las muestras tomadas al propio Chacano, se detectó ADN de la víctima debajo de sus uñas. “Es una prueba muy contundente, científica y que no deja lugar a dudas”, afirmaron.
La reconstrucción realizada por la Brigada de Investigaciones también confirmó que el agresor actuó solo. Se revisaron durante horas cámaras de seguridad de distintos puntos del trayecto. Según se explicó, “pudieron ir ubicando a ésta persona en el camino que hizo desde una vivienda hasta llegar a la zona del Cenotafio y siempre estuvo solo. No tenía teléfono como para contactarse y acordar con otra persona”. Las filmaciones también mostraron que Chacano llegó a la zona prácticamente en el mismo momento en que Valeria pasaba caminando, lo que permitió establecer el cruce entre ambos.
Otro punto aclarado por la fiscalía fue la circulación de información errónea sobre supuestos antecedentes del agresor. “Se dijo que tenía una condena, cuando en realidad en ese caso él era víctima; se condenó al autor que le había disparado a él. No tenía ningún caso donde se haya comprobado que haya sido autor de ningún delito”, aclararon.
Respecto al lugar del hecho, Blanco resaltó que se trató de una zona de difícil visibilidad. “Valeria fue hallada en un sector bajo, cercano a la playa, donde la oscuridad y la ausencia de iluminación hicieron imposible que alguien pudiera ver lo que ocurría desde los caminos superiores. Era un lugar totalmente imposible de ver desde la ruta. Donde ella fue encontrada se hace como una grieta, entonces era imposible ver lo que estaba pasando desde arriba”, describió. La evidencia indica que el agresor aprovechó un momento en el que no había circulación para interceptarla al regreso de su recorrido hacia el sur.
Sobre la dinámica del ataque, la reconstrucción indica que “la atacan en el momento en que ella se sale del camino de la bicisenda, cerca del monumento, y luego la llevan abajo donde la agreden sexualmente”.
Aunque la autopsia por sí sola no podía confirmar un abuso, hoy sí se establece a partir del conjunto probatorio: las lesiones, el contexto de la escena y el ADN en zona vaginal permiten concluir la existencia de agresión sexual.
Pese a la contundencia de la prueba, la fiscalía aclaró que la causa no se cierra. Continuarán medidas complementarias vinculadas a la reconstrucción completa del recorrido y otros elementos periféricos. “Hoy podemos afirmar quién fue el autor y cómo actuó, pero todavía queda trabajo por hacer”, remarcaron desde el Ministerio Público Fiscal. “Se encontraron algunos indicios en el cuello que llevan a pensar que fue por asfixia. No quiero usar mal la palabra porque no es lo mismo estrangulamiento pero posiblemente sí haya sido con alguna llave o en el piso apoyando el brazo sobre el cuello. No había marcas de que haya sido con una soga o con algún otro elemento”, finalizó.