En una escena tan inesperada como impactante, la nieve se hizo presente en las montañas de El Bolsón en pleno verano.
El fenómeno se registró este martes por la mañana en el Cerro Lindo, uno de los refugios de montaña más tradicionales de la Comarca Andina, donde la precipitación que en el valle se manifestó como lluvia, en altura se transformó en una nevada que cubrió el paisaje de blanco.
Las imágenes fueron difundidas a través de las redes sociales del refugio de montaña, acompañadas por un mensaje que rápidamente se viralizó: “La nieve llegó de nuevo a las montañas de El Bolsón en pleno verano. Lo que en el valle es una bendecida lluvia, es nieve en cotas más altas”. El video generó sorpresa y múltiples reacciones, tanto de vecinos como de turistas.
Fenómeno poco frecuente en verano
Si bien la nieve en verano en la cordillera patagónica no es imposible, se trata de un evento poco habitual. Suele darse cuando ingresan masas de aire frío combinadas con precipitaciones persistentes, lo que permite que, en sectores elevados, la temperatura descienda lo suficiente como para que la lluvia se convierta en nieve.
En este caso, la postal contrastó con la realidad del valle, donde la lluvia fue recibida con alivio tras jornadas de calor y en un contexto sensible por los incendios que continúan activos.
Cerro Lindo, un refugio histórico de El Bolsón
El refugio de montaña Cerro Lindo es considerado el más antiguo de El Bolsón y un verdadero ícono para el senderismo en la Comarca Andina. El acceso comienza en el camping Río Azul, desde donde se realiza un trekking de aproximadamente 10 kilómetros, con un tiempo estimado de siete horas de caminata.
El refugio cuenta con calefacción y cocina a leña, cocina equipada, baño y colchones. Además, ofrece pan casero, tortas fritas y vino, y dispone de una zona de acampe.
Una postal que recuerda la fuerza de la montaña
La nevada en el Cerro Lindo volvió a poner en evidencia la variabilidad del clima en la alta montaña y la importancia de informarse antes de emprender una travesía.
En pleno verano, la cordillera regala una imagen invernal que sorprende y refuerza el carácter impredecible y fascinante del entorno natural.
O.P.