Juan Manuel Casal, el operador del ROV (vehículo operado de manera remota), contó cómo fue la búsqueda con el “dron submarino” -según lo definió- que permitió hallar el cuerpo de Sofía Devries, la joven de 23 años que murió durante una actividad de buceo en Puerto Madryn.
“Uno trata de separar lo emocional de lo técnico. Hay que filtrar información, analizar las condiciones del entorno y, con eso, desarrollar un patrón de búsqueda racional. Todo el trabajo estuvo siempre dirigido por la Prefectura”, aclaró el operador.
Casal, que es buzo profesional y piloto de ROV de la empresa Mariscope, destacó la ventaja de poder utilizar el robot para realizar rastreos continuos de hasta cinco horas, especialmente en sectores profundos, oscuros y de difícil acceso, a diferencia de los buzos especializados de Prefectura Naval Argentina que hacían inmersiones breves de no más de 25 minutos.
“La profundidad rondaba entre los 25 y 35 metros, lo que condiciona muchísimo el trabajo humano. El robot puede permanecer ahí el tiempo que sea necesario”, subrayó.
Así, el equipo remoto fue de vital importancia para recorrer zonas extensas del fondo marino, en particular áreas fangosas y con baja visibilidad, donde se requería una inspección minuciosa.
Basándose en los primeros datos que fueron recabando, se trazó un esquema de búsqueda dividido en zonas “calientes”, “tibias” y “frías”, siendo las primeras las de mayor probabilidad de hallazgo.
“Trabajamos con una hipótesis y, sobre esa base, definimos los sectores. El cuerpo fue encontrado dentro de lo que habíamos marcado como zona caliente”, confirmó Casal.
Cerca de las 14.30 del miércoles, apareció el cuerpo de Sofía en la popa del Hu Shun Yu 809, el pesquero chino hundido y convertido en parque submarino donde estaba buceando el grupo de siete personas acompañado por un instructor.
“Cuando el ROV divisó el cuerpo, se avisó inmediatamente a la Prefectura. A partir de ahí, los buzos bajaron para asegurar y retirar el cuerpo, siguiendo el protocolo correspondiente”, agregó el operador.
Casal contó que todas las tareas se realizaron en coordinación permanente con Prefectura. “Había gente de Prefectura al lado mío, observando lo que veíamos y dirigiendo cada paso”, indicó.